domingo, 7 de agosto de 2016

EL AMOR MAS PURO DEL PERRO HACIA LOS HUMANOS

EL AMOR PURO DEL PERRO HACIA LOS HUMANOS

Todos hablan de lo locas que estamos las personas que hablamos con los perros, los abrazamos o incluso los besamos , es un perro!!, es cierto, es un perro pero también es mi amigo.Un perro no sustituye el amor de padres e hijos, ni el de los amigos, ni el de una pareja, no es comparable, simplemente es distinto, pero es un lazo de amistad que es incondicional, la vida de un perro es muy corta, pero la amistad perdurara siempre.

Es una amistad incondicional, pues en las épocas difíciles , la adolescencia, y el paso a la vida adulta , las responsabilidades, los problemas, piensas  muchas veces que nadie te comprende, nadie te entiende, te sientes solo , entonces en ese vacío que sientes en tu interior, una cabeza peluda que esta a tu lado te da un lametón confortable, parece decir ey oye, yo estoy aquí!
Sabes que no saldrá contigo una noche de fiesta, pero daréis paseos eternos por el parque, puede que no conozcas a nuevas personas en un bar de cena con los colegas, pero puedes conocer a gente muy interesante al otro lado de la correa, y de repente charlar largas horas con un total desconocido que comprarte contigo su amor por su perro.
Un perro no sustituye una perdida es imposible, pero compartirá tu duelo, hasta que tu lo desees o lo necesites.
Te hará trastadas para que no te aburras al llegar del trabajo y recojas todo el papel higiénico que ha dejado desperdigado por toda la casa.
Si decides ver una peli tooooda la tarde en el sofá, no importa te acompañara y si por el contrario vamos a la playa o a hacer una ruta por la montaña estará siempre dispuesto.

Solo puede entender esto quien halla compartido en la vida esta amistad. Y sino que Echen un vistazo a todas esas historias que podemos escuchar cuando “una anciana abandonada en su casa por su familia disfruta de la única compañía de su perro y sus gatos”, “un borracho tendido en la calle al que nadie socorre estará velado por su compañero de 4 patas”, “gente que está en la calle que no tiene nada y tiene aún menos para compartir, comparte pan con su única familia sus perros vagabundos”,  “un hombre que se tira a un lago helado por salvar a su perro”, o “un perro que regresa todos los días a la tumba de su amo muerto” , si esto no es incondicional entonces no sé lo que puede ser.Espero disfrutar muchos años de la compañía perruna, pues ellos harán completa la historia de mi vida.
7 COSAS QUE MI PERRO ME ENSEÑO:

Vivir con un perro te cambia la vida. No solo es una gran responsabilidad, sino que es una fuente inagotable de enseñanza y bienestar. Haber compartido gran parte de mi vida con animales me ha hecho inmensamente feliz pero además me ha aportado innumerables beneficios.
Cada día es una aventura y no hay un solo instante en el que estando con él te sientas sola. Así, si me acompañáis, a continuación os cuento 7 cosas que mi perro me enseñó:
Algunos ángeles no tienen alas. Tiene 4 patas, un cuerpo peludo, nariz de pelotita, orejas de atención y un amor incondicional.
1-A amar sin condiciones
Mi perro me enseñó el valor del compromiso y de la reciprocidad. Gracias a mi perro aprendí el valor de la lealtad, que es inmensa.  Y el amor incondicional, el amor de pase lo que pase y el amor de “te quiero siempre a mi lado porque contigo mi vida es infinitamente mejor”.


2-A ser paciente y a perdonar
En realidad mi perro cada día me enseña a no enfadarme. La vida no es de color de rosa y eso mi perro lo sabe; sin embargo, es capaz de perdonar cualquier fechoría o cualquier salida de tono y seguir hacia adelante, porque hay un lazo mucho más grande que nos une para siempre.Él me comprende y conoce el valor de no tener segundas intenciones, mi perro posee una absoluta bondad y pureza.

3-A vivir cada momento intensamente
Mi perro disfruta de un paseo, de un rato de juego o de una comida como si fuese la primera o la última de su vida.  Él también tiene sus ansiedades y sus preocupaciones pero todo le hace disfrutar y procura vivirlo intensamente. Es algo así como el “carpe diem perruno”.
Además, cada día se reservan un rato para explorar y ejercitarse, no pasan un día entero sin hacerlo aunque solo sea un poquito. En cuanto al paseo, le da igual a donde ir, él es feliz por acompañarme y sabe valorar esos momentos. No hay nada para hacerme sonreír como ver lo contento que se pone porque sale a pasear.

4-A adorar el caos
Adoro su desorden ordenado. En medio del caos de juguetes y huesos entre las diferentes habitaciones de la casa él sabe donde tiene lo que quiere y lo que le apetece en todo momento.
No hay razón para perder el tiempo en organizar sus cosas ni en establecer prioridades: mi perro es feliz con lo mucho o poco que tenga, recuerda que lo tiene y sabe disfrutarlo. Si yo comienzo a recoger sus juguetes para llevarlos a su cuna me persigue por toda la casa para asegurarse de tenerlo todo controlado. Y lo más asombroso es que lo consigue. Ojalá fuese capaz de llevar mi vida tan organizada sin preocuparme por el orden constantemente. 

5-A disfrutar de los pequeños placeres de la vida
Escuchar su respiración sosegada en la noche me produce una paz indescriptible. Se tumba cerca de mí y se siente seguro y amado. Tanto como yo a su lado. Me resulta tan delicioso escucharle como atender a la brisa del mar o al cantar de los pajarillos.

6- A comunicarme con mi cuerpo
Puede que él no entienda lo que yo le estoy  diciendo pero sabe por mis gestos o la forma en la que posiciono mi cuerpo hacia él cuál es mi estado emocional o si le quiero decir algo. Ambos nos hemos vuelto muy habilidosos para comprendernos y no hay nada que se nos resista. Los animales son verdaderos detectores de emociones.
Es muy común que los que han compartido su vida con un animal hayan tenido la sensación de que en verdad parece que entienden lo que les decimos. Es cierto, lo hacen.., no sé si por lo que decimos o por cómo lo decimos pero nuestra capacidad de comunicación y de intercambio llega a ser alucinante. Realmente esto me ha hecho consciente de lo que puedo llegar a transmitir.

7- A sentirme única e irremplazable 
Un perro te enseña cientos de cosas, te da lo que necesites y te seguirá toda la vida. Pero lo que un animal te va a enseñar es a quererte y a aceptar el hecho de ser una persona merecedora de amor.
Mi perro me ha hecho mejor persona y sé que seguirá haciéndolo cada día. Me ha enseñado que puedo ser amada con gran intensidad y de forma incondicional. Pero además me ha enseñado el valor de decir te quiero cada día y, además, decirlo sin palabras.

El cariño o amor que sentimos hacia nuestros compañeros caninos (y el que recibimos por su parte) tiene una razón de peso. Varios experimentos llevados a cabo por un equipo de científicos del departamento de Ciencia Animal y Biotecnología de la Universidad Azabu (Japón) han demostrado que la hormona del amor, la oxitocina, es la que, con la evolución de este animal junto a su mejor amigo, ha creado una conexión tan fuerte como la que se crea a nivel biológico entre padres e hijos. Así, el simple contacto visual entre el perro y su dueño fortalece sus vínculos afectivos, según concluye el estudio que recoge la revistaScience
La oxitocina, esa sustancia química que actúa como neurotransmisor en el cerebro, no solo genera vínculos afectivos entre los seres humanos sino también entre otras especies, concretamente los perros. Para demostrarlo, los investigadores llevaron a cabo varios experimentos con 30 perros (15 hembras y 15 machos) de diferentes razas y edades, y sus dueños (24 mujeres y 6 hombres). 
En uno de ellos, perros y dueños fueron conducidos a una habitación donde permanecieron durante 30 minutos, registrando mientras los científicos sus interacciones. Los niveles de oxitocina de ambas especies (medido través de su orina) aumentaron tras el contacto visual prolongado. Así, cuanto más contacto visual habían tenido los dueños con sus perros, mayor fue el aumento en los niveles de esta hormona en el cerebro.
“Cuando perro y dueño se miran, ambos muestran un aumento de la oxitocina”, afirma a Sinc Takefumi Kikusui, líder del estudio.
Las conclusiones del estudio son claras: humanos y perros refuerzan sus vínculos biológicos en un circuito neuronal impulsado por la oxitocina, de la misma forma que se construye entre individuos de la misma familia. Y la forma de crear y reforzar este vínculo es sencilla y directa: una simple mirada recíproca
Posteriormente, el mismo experimento se llevó a cabo con lobos domesticados. Al contrario que ocurrió con los perros, los lobos no buscaron la mirada de los humanos, aun habiendo sido criados por ellos y sus niveles de oxitocina no aumentaron: “Los lobos que tienen una relación muy estrecha con sus criadores no pueden estimular la oxitocina en ellos, posiblemente debido a la falta de contacto visual. El uso de este contacto visual hacia el dueño es diferente entre los perros y los lobos, y esta es la razón por la que los lobos no tienen este tipo de vínculo con los humanos”, explica Kikusui.
Cualquiera que tenga en su casa perro,como mascota sabe del importante papel que el animal desempeña en la familia, pero seguramente.
Cualquiera que tenga en su casa perro, cualquier tipo de mascota sabe del importante papel que el animal desempeña en la familia, pero seguramente no sabe que la relación del ser humano con los animales jugó un papel determinante incluso en la propia evolución de la especie, y que nuestra empatía y nuestro lenguaje no serían los mismos sin ellos.  
tal y como demuestra la paleontóloga Pat Shipman en su último libro, La conexión animal, el vínculo con los animales jugó un papel esencial y beneficioso en la evolución humana en los últimos 2,6 millones años. Según su teoría los homínidos primigenios tuvieron que aprender a ponerse en el lugar de los animales para evitar ser atacados por ellos o bien para cazarlos, lo que provocó el desarrollo de la empatía en el cerebro y las emociones humanas.
Con el tiempo, explica Shipman, el volumen de información sobre los animales aumentó, los beneficios evolutivos de la comunicación de este conocimiento a otros también, y el lenguaje evolucionó como un medio externo de la manipulación y transmisión de información a través de símbolos. “Aunque no podemos descubrir el uso más temprano del lenguaje mismo, podemos aprender algo de los primeros artes prehistóricos con contenido inequívoco. Casi todas estas obras de arte representan a los animales”, asegura.
Tras acumular una gran cantidad de información acerca de los animales el hombre comenzó a domesticarlos (hace unos 32.000 años) con fines muy variados: “Ofrecían inmensos recursos renovables para tareas como el seguimiento de juego, la destrucción de los roedores, la protección de familiares y bienes, prestación de lana para el calor, el transporte de seres humanos y mercancías a largas distancias, y la proporción de leche a los bebés humanos”, explica la antropóloga.

Una compañía que cura
La evolución de esta relación entre seres humanos y animales ayudó a que la primera especie desarrollara, pues, características específicamente humanas, como son la empatía, la compasión y el compromiso. Aspectos que todavía seguimos fomentando continuamente a través de una relación que es “fundamental” para el ser humano, en opinión del psicólogo clínicoFélix Zaragoza, de Activa Psicología.
Él es muy consciente de lo “valiosa” que es la unión entre un animal y un ser humano, ya que muchas veces en su terapia recurre a ellos. Durante el verano, por ejemplo, lleva a niños autistas, discapacitados o con problemas neurológicos a nadar con osos marinos, una actividad de lo más gratificante para los pequeños, que pueden abrazar algo parecido a un “peluche gigante” que tiene un carácter “parecido al de un perro”, como explica Zaragoza.
Y es que la afirmación de que el perro es el mejor amigo del hombre no es simple palabrería. “La relación que desarrollamos con las mascotas es muy importante y muy valiosa, es diferente de la que tenemos con amigos o familiares y nos enriquece de otra manera, por otros canales”, explica Zaragoza.
De hecho, en un test psicológico que se realiza con frecuencia se muestran dos fotografías; en una de ellas aparece un hombre sentado en un sofá junto a un gato y en otra está el mismo hombre, pero sin gato. Ante la pregunta “¿quién te parece mejor persona?” una amplísima mayoría de participantes responde que el hombre que aparece con el perro.
Y es que, como apunta Zaragoza, los animales no juzgan a sus dueños, sino que los aceptan y quieren tal cual son. Por eso es tan especial el vínculo que desarrollamos con ellos. por eso y porque nos permite tener ‘alguien’  con quien desahogar nuestras emociones, ‘alguien’ de quien preocuparnos y ‘alguien’ que nos acompaña y nos aprecia y los aman sin condicion.

Las mascotas y sus amos retroalimentan su felicidad mirándose a los ojos, un fenómeno que dispara la producción de la hormona del afecto en los cerebros de ambos
"El amor hacia el perro es voluntario, nadie lo fuerza. Y lo principal: ninguna persona puede otorgarle a otra el don del idilio. Eso sólo lo sabe hacer el animal . El amor entre un hombre y un perro es un idilio. En él no hay conflictos, no hay escenas desgarradoras, no hay evolución", escribía Milan Kundera en La insoportable levedad del ser. En la novela, la protagonista, Teresa, llega a pensar que el amor que siente por su perra Karenines mucho mejor que el que siente por su marido.
Este sentimiento se repite en un sinfín de obras artísticas y se condensa en una frase, “Cuánto más conozco a las personas, más quiero a mi perro”, que ha sido atribuida a decenas de autores, aunque posiblemente podría ser firmada por decenas de millones. Hoy, un equipo de científicos ilumina este proceso de enamoramiento entre los perros y sus dueños: retroalimentan su felicidad mirándose a los ojos.
Los investigadores, encabezados por el veterinario japonés Takefumi Kikusui, metieron a 30 perros con sus dueños en una misma habitación, durante 30 minutos, y observaron lo que ocurría: miradas, caricias, voces mimosas. Y, antes y después del experimento, midieron la cantidad de la llamada hormona del amor, la oxitocina, en la orina tanto de las mascotas como de los amos.

Las conclusiones de Kikusui, de la Universidad de Azabu (Japón), son sorprendentes: cuanto más se miraban a los ojos los perros y sus dueños, más oxitocina producían sus cerebros. A continuación repitieron el experimento con lobos criados a biberón. La hormona, ingrediente químico fundamental del cariño que sentimos en nuestro cerebro, no aumentaba.
El equipo de científicos fue todavía más allá. En un tercer experimento, rociaron oxitocina en el hocico de algunos perros y los volvieron a meter en una habitación con su dueño y dos personas desconocidas. En los vídeos, puede verse cómo algunas mascotas se quedaban congeladas mirando a los ojos de sus dueños, que a su vez producían más oxitocina, en una cantidad correlacionada con la de sus animales.
“Estos resultados respaldan la existencia de un bucle de oxitocina que se autoperpetúa en la relación entre humanos y perros, de una manera similar a como ocurre con una madre humana y su hijo”, sostiene el equipo de Kikusui, que publica sus conclusiones en la portada de la prestigiosa revista científica Science. Durante el proceso de domesticación, a lo largo de miles de años, los perros habrían evolucionado para imitar un comportamiento, la mirada de los niños, que provocaba recompensas y mimos. “El alma que hablar puede con los ojos también puede besar con la mirada”, recitaba el poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Kikusui dice lo mismo, pero de los perros y sus dueños.
Las implicaciones del estudio son importantes desde el punto de vista médico. Los resultados apoyan las terapias con perros para personas con autismo o trastorno de estrés postraumático, dos patologías en las que, de hecho, se está empleando la oxitocina como tratamiento experimental.

El trabajo de Kikusui, sin embargo, tiene puntos débiles. Los perros rociados con oxitocina que se quedaban congelados mirando a sus dueños eran todos hembras. Un estudio similar en humanos, llevado a cabo en 2012 con 35 padres y sus hijos de cinco meses en Israel, no halló estas diferencias por género. Los adultos eran rociados con oxitocina y la hormona del amor subía en paralelo en los niños, fueran chicos o chicas. “Es fascinante ver que la oxitocina se disparó sólo entre los propietarios de las perras”, opina el principal autor de aquel estudio, el médico Omri Weisman, de la Universidad de Yale (EE UU).
Para el equipo de Kikusui, es posible que las perras sean más sensibles a la administración intranasal de oxitocina o, incluso, que la hormona aplicada artificialmente a los machos desencadenara un mecanismo de agresividad ante la presencia de extraños.
En 2009, el húngaro József Topál, experto en comportamiento animal, publicó otro estudio en la revista Scienceque mostraba que los perros y los bebés de 10 meses de edad buscaban un objeto en su escondite inicial aunque hubieran visto que se había cambiado de lugar, en parte debido a la mirada engañosa de la persona que lo escondía, que señalaba al escondrijo original. En el trabajo de Kikusui, Topál echa de menos experimentos con lobos más socializados, entrenados para mirar a los ojos de sus dueños.
El investigador, de la Academia de Ciencias Húngara, recuerda que incluso los lobos criados con biberón evitan la mirada de sus amos, porque para ellos este comportamiento está asociado a la amenaza. Pero los lobos pueden aprender a comunicarse de manera amable con la mirada, según demostró un estudio en 2011. A juicio de Topál, incluir estos lobos en los experimentos de Kikusui habría servido para discernir si esa mirada lobuna genera también la hormona del amor en el cerebro de sus dueños o si se trata de un rasgo únicamente perruno.
“El estudio de Kikusui es impresionante, pero cualquier conclusión sobre la coevolución de este proceso es prematura”, afirma. “No se puede excluir la hipótesis de que este bucle de oxitocina que se autoperpetúa pueda existir entre las personas y cualquier otro animal, siempre que el animal presente comportamientos afiliativos socialmente relevantes, como la tendencia de mirar a los humanos”, sentencia. El perro es el mejor amigo del ser humano, pero podría serlo cualquier otro bien entrenado.
videos relacionados:
GRACIAS

No hay comentarios.:

Publicar un comentario